martes, 31 de enero de 2012

Oficialista, vehemente y con mi coherencia a cuestas.

Mi blog es mi caja de música (a veces afinada y otra berreante) de pensamientos. Es la forma que tengo de juntar sensaciones, de pensamientos y de vivencias. Sé que acabarán exponiéndose y acabarán siendo juzgados pero ¡qué es una persona que piensa más en el qué dirán que en expresar libre y coherentemente lo que cree! Supongo que no es nada. Ni nadie.
Dice mi compañero, y sin embargo amigo, Rafa que la tierra gira, que no hace falta dar saltos porque, en un momento u otro de su recorrido pasará por delante de ti. O lo que es lo mismo, coherencia.
Es verdad que hay crisis, es verdad que estamos en la era de las comunicaciones, de las redes sociales, de muchas cosas que han aparecido casi por generación espontánea y que han sido  un alud de información y posibilidades. Y es verdad que, en demasiadas ocasiones hemos cambiado principios por circunstancias. Y no es malo siempre y cuando sepamos dónde tenemos el punto de referencia de lo importante y no lo perdamos de vista.
Viví el “Congresillo” de Cantabria con ansia, con expectación, cautela y, al final, son sabor agridulce. Más allá del ejercicio de debate, de ideas, de ganas de cambiar, un poco más de lo mismo.
Sé que me acusarán de ser sectaria o de sólo haber escuchado a una de las partes, pero es porque a muchos les encanta hacerse trampas al solitario. A mí no me gustan. Yo soy más de juegos de equipo . Y sí, he escuchado a todo el mundo, muchas veces. Y tras escuchar, vivir, sentir y padecer, confieso que me siento perpleja ante la capacidad de urdimbres, la costumbre de hacer justo lo contrario de lo que se dice y, sobre todo, sin atisbo de rubor.
A los que tenemos claro qué es la coherencia, nos extrañan ciertos hábitos. Y, si además creemos que hay que ser consecuente con lo que se dice y hace, la perplejidad nos lleva a la imagen de la vaca mirando al tren.
Ver cómo hay compañeros, miembros de la Ejecutiva Regional saliente decir que se hicieron mal las cosas y dar lecciones que lo que hay que hacer desde la tercera o vigésimo quinta vía -llámese familia para entendernos-, no tiene desperdicio. Es decir, que tras cuatro años, se hizo la luz (caprichos del destino).
La pregunta obvia es ¿y por qué no plantearon la solución entonces? ¿En qué momento se hizo la luz? ¿No es engañar a los que representaban en ese órgano? ¿Por qué permitieron llegar a estos extremos?
Si uno ve las notas de prensa, ve las fotos (para no caer en la tentación de leer “malvados” medios de comunicación), se acuerda de las historias pasadas, de las acciones de anteayer y de las conversaciones de hoy. Y entiende menos todavía.
En Cantabria las mayorías socialistas son de 50,1% condicionadas al “ya veremos si los que ganan hacen lo que yo creo que tienen que hacer para que yo me sienta integrado.” ¿Y por qué no ha habido integración antes cuando todos y todas formaban parte de una Ejecutiva plagada de jóvenes y mujeres? ¡Pues vaya usted a saber!
Los que se arrogan el diálogo, las soluciones, el desvelo por los militantes son los mismos que, sin ápice de rubor, aplaudían y consentían. Aprovechan la vulnerabilidad de quien en su labor de oposición lo pasa mal para sumarle al carro de los que hasta anteayer ni hubieran mirado a la cara porque ni les sonaba.
Pedimos un partido horizontal, pero exigimos responsabilidades de arriba a ¡arriba! Porque, abajo, nadie tiene más culpa. Algunos, probablemente, aprovechando el “haz de luz” descubran caras que ni conocían. Otros, que perdieron, se sentirán desamparados ejerciendo la labor de oposición que los demás llevamos a cabo con la dignidad y el respeto que debería dar ser el garante de los votos de la gente que confió en nuestra capacidad de representarles.
Es ésto lo que nos aleja de los votantes. Y de los propios militantes.
Soy “oficialista” por obra y gracia de los que me han demostrado, con palabras y hechos, que es el sitio más coherente donde estar. Enfrente, ni entiendo los “ligues” ni la actitud quinceañera, incluso de edad del pavo que, con la rebeldía típica de la adolescencia, pide a los demás justo lo contrario de lo que ella hace. No importa el pasado si el presente suma números para la victoria.
Claro que hay que corregir muchas cosas porque, no nos olvidemos, somos los responsables (todas y todos) de nuestros errores y de nuestros aciertos.
Nuestro futuro sólo depende de nosotros y nosotras, de nuestras ganas de demostrar que “democracia”, “integración”, “unidad” y “trabajo” no son palabras huecas. Tenemos que encargarnos de llenarlas de significado y contenido.
Dentro de las opciones personales he optado por la vehemencia (a veces me busca líos pero la mayoría de las veces me sirvió para sobrevivir), por la lealtad (lealtad de la buena, de la que cree que la crítica constructiva es necesaria para mejorar) y la coherencia.
Acabo con una frase: nunca y siempre son términos que no son válidos en medicina

viernes, 20 de enero de 2012

Hace algún tiempo escribí esta nota en uno de esos días en los que se te cae el alma a los pies viendo y pisando la realidad de muchas personas que están más cerca de lo que suponemos.
Hoy, ese puente ya no está roto y ellos están atendidos. Es el socialismo rural, el que sale pocas veces en la televisión porque no conoce mítines, ni salas llenas ni corbatas. Conoce las témporas, el ganado, el transcurrir de la vida y los intentos de avanzar.


Hoy he vuelto a aquella casa. He pasado por el puente y he vuelto a ver aquella casa en aquella “llana” en una pendiente imposible, sin camino, ni carretera. Sólo prado.
El puente desde la carretera, desvencijado, el hierro que hace de suelo, roto, la barandilla, medio suelta. 10 minutos de cuesta imposible y de resbalones asegurados.
He llegado y él estaba sentado viendo pasar las horas. Ella en la cama, con una pierna rota. Se cayó por la pendiente cuando iba a por el pan. El hijo con las vacas en el mercado. Lo de él, demencia senil. Ella, resignación. Y los dos, abandono.
La casa, como es de esperar, sin silla de ruedas y ni sitio para que ruede la silla.
Y cuando he llegado y lo he visto y mientras le recogía un poco, le ayudaba a él y me preguntaba cómo podría estar allí pidiéndoles el voto. Se me caían las lágrimas aunque sé que no se veían ocultas, como estaban, en la oscuridad de la imposible limpieza y de un día cargado de niebla en la montaña.
Ella sólo pedía una pista, una carretera. Él poder hablar con alguien.
He cogido aire, he respirado hondo y me he prometido a mí misma que esa gente tendrá la pista seamos los ganadores o los perdedores. Esa gente tendrá un acceso digno sí o sí porque no sólo hay que hablar de Cantabria y llenarse la boca, hay que tener coraje para ver a este matrimonio y no caer.
Hay que tener cuajo para hablar de lo que uno quiere a las vacas y el poco aprecio que tiene a las personas.
Hoy, me siento un poco más orgullosa de hacer lo que hago. Sé que soy peleona, muy exigente, muy persistente y, a veces, malencarada con quienes intentan hacerme comulgar con ruedas de molino.
Pero sé que estoy en el lugar adecuado, en el sitio en que se me necesita y defendiendo las siglas del partido que se identifica conmigo. No seré yo la que territorialice el amor a mi partido porque, entonces, se me acabará de partir el corazón. Creo que tengo que acabar esto que empecé, creo que mi gente se merece que sigamos este camino juntos, de la mano y como les enseñé: con lealtad, humildad y trabajo.
Donde esté yo, las personas están por encima de los reclamos y de los intereses espurios de pertenencia.
He aprendido que por encima de cargos, nombres y medallas, están las personas. Manuel, Tito, Lorenzo, Toña, Delfi, Lolo, Chuchi y, cómo no, mi Rafa del alma. Esos que han demostrado que el socialismo son ellos, son ellos los que me han dado una lección de vida y de política que nunca les podré agradecer bastante.
El apoyo de mis compañeros, los de aquí pero sobre todo los de allí, aquellos sin los que no hubiera podido salir adelante cuando los anónimos, las amenazas y los insultos me podían aunque me hiciera la fuerte y no se me notaran. Esos que saben comprender mis arrebatos pero que saben que siempre estaré con ellos, para lo que necesiten.
Hoy ha sido uno de esos días que sirven para reafirmarse y saber que estoy donde debo estar. Le pese a quien le pese
La prueba fehaciente de que se puede renovar y traer aire fresco es querer trabajar por un proyecto sin renegar de él. Es querer más socialismo, mejor socialismo pero sin renegar del pasado que nos permita corregir errores y el futuro que se base en cimientos sólidos.
Son mujeres y hombres, jóvenes y mayores, niños y niñas que conforman una piña.


Mi mayor orgullo es poder aprender de los que saben, de los que lo vivieron para poder transmitírmelo. De las enseñanzas del "viejuco rojo" de 97 años que piensa que hago bien en apoyar a Rubalcaba. Que la correa de transmisión no se parta, depende de nosotros.

viernes, 13 de enero de 2012

Desde mi montaña. Mi apoyo a Rubalcaba

El mundo rural es un mundo de valientes hoy en día. Un mundo en el que las condiciones de vida son duras y en el que los esfuerzos, el trabajo y la vida tienen valores añadidos y concepciones distintas a las que se tienen en la urbe.
La concepción del mundo ha de cambiar como ha cambiado el del resto de la sociedad. Ya no es un mundo inmóvil y conformista. Los matriarcados y patriarcados se diluyen igual que la creencia que los que allí se encuentran se enteran  poco de lo que pasa en determinados ámbitos.
Por mi cargo, visito a diario valles y lugares imposibles. Y en estos años he visto la evolución. He visto cómo las políticas socialistas ayudaban a romper muchas fronteras injustas: accesos, sanidad, Ley de Dependencia, Educación, Igualdad, la brecha digital…Pueblos enteros cuya supervivencia estaba directamente relacionada con políticas progresistas que acercaran una mejor forma de vida en paisajes tan bellos como difíciles.
Los agricultores, ganaderos, productores rurales son ciudadanos acostumbrados a reinventarse. Y lo son porque tuvieron que hacerlo a tenor de las inclemencias de la vida. Murieron animales, se arruinaron cosechas, la granizada hundió la producción y la economía destruyó sueños de precios mejores. Pero no hubo día lluvioso que no acabara escampando.
¿Y por qué no aprender de ellos? Perdimos las elecciones y nos toca reinventarnos.
Yo no quiero otro Partido Socialista. Quiero a este partido por lo que fue, por lo que es y por lo que quiero que sea. Quiero un proyecto de todos y todas, quiero a mis mayores, a los jóvenes, quiero a los que aspiran a un mundo mejor, los quiero a todos.
Pero, no nos engañemos. El camino será duro. Las ventanas abiertas nos dejarán pasar aire y sol con el que calentarnos pero la travesía precisará de un buen equipamiento personal.
En este proceso congresual me he inclinado por Alfredo Pérez Rubalcaba. Apuesta personal basada en la confianza que siempre me inspiraron los que se arriesgaron por los demás, los que antepusieron el proyecto colectivo al propio. Un señor muy mayor (98 años), marcado por las arrugas del tiempo y con las marcas de tiempos pasados difíciles, socialista, me decía antes de las Elecciones Generales que le hubiera gustado decirle a Alfredo Pérez Rubalcaba que admiraba su valentía al presentarse a unos comicios que estaban complicadísimos. Me dijo que si los socialistas de su época no hubieran hecho lo mismo que Alfredo, ninguno de nosotros viviría como ahora ni aspiraría, como aspiramos, a conseguir un mundo mejor.
Para mí, el camino se demuestra andando. Considero un proyecto sólido el de Alfredo Pérez Rubalcaba, un proyecto lleno de propuestas, lleno de cambios que permitan abrir ventanas, la llegada de aire fresco pero también unas buenas botas con las que afrontar un camino agreste que nos conducirá a volver al socialismo que pedía mi viejuco.
Soy joven, soy mujer, tengo ilusiones, proyectos y sé que este camino que se inicia ahora se culminará con el mejor de los premios: la confianza de la gente. Alfredo, cuenta conmigo.


jueves, 29 de diciembre de 2011

Yo reivindico a mis compañeros socialistas en el Gobierno de Cantabria

Yo reivindico a los míos. Sí, a mis compañeros socialistas que estuvieron en el Gobierno de Cantabria. Y les reivindico con voz alta, fuerte y orgullosa.
Reivindico las políticas de igualdad, de atención a las mujeres, de discriminación positiva en el ámbito rural. Defiendo y afirmo que los últimos 8 años las mujeres de Cantabria se han empoderado, se han sentido más dueñas de su destino y eso ha sido posible gracias a la sensibilidad y el compromiso del PSOE y de Lola Gorostiaga a la cabeza.
Y sí, aunque no está de moda acordarse de las cosas buenas, quiero dar gracias a algunos compañeros y compañeras. Gracias Lola, porque mis viejucos de Vega de Pas están perfectamente atendidos por una Ley de Dependencia que debiera henchirnos el pecho de orgullo socialista. Nadie que lo necesitara se ha quedado sin solución. Gracias por haber hecho de la Ley de Dependencia el mejor y mayor motor de empleo en Vega de Pas. Sé que ha sido duro pero no te olvidaste de los que allí defendíamos a la gente, a los que no podían.
Chabela, mis mujeres no se van a olvidar jamás de ti y te echan de menos. Conseguiste algo nunca visto en Vega de Pas, que un grupo de mujeres se sentaran en una mesa para hacer actividades juntas, para hablar de lo divino y humano. Desde las cadenas musculares hasta el recuerdo de su propia historia y sus ideales de futuro. Están empoderadas y saben lo que es ser protagonistas de los actos políticos. Hoy, saben que por muy lejos que estén, la distancia personal es corta cuando se cuenta con el arma del conocimiento.
Ángel (Agudo), has conseguido que los jóvenes universitarios no tengan que marcharse de Vega de Pas por falta de conexiones a Internet, has conseguido que Vega de Pas disfrute de las ventajas de los núcleos urbanos. Y, en este caso, es más de agradecer porque te lo pedimos los compañeros que estábamos en la oposición. Y nos ayudaste. Hoy, somos más ricos en posibilidades y en poder abrirnos al mundo exterior.
La sed de agua potable sólo se consiguió saciar con la Consejería de Medio Ambiente dirigida por Paco Martín. Años y años sin agua potable, diarreas, problemas gastrointestinales serios y falta de suministro de un bien tan básico. Y sí, nos ayudaste estando en la oposición, y estuviste con nosotros cuando la falta de agua nos desesperaba y desesperaba a un pueblo harto de tener que beber a baldes del río.
Eva, mis niños hoy tienen calefacción en el comedor escolar. Hasta ese momento, los pequeños comían con abrigos. ¿Te acuerdas del día que nevaba y el comedor estaba a 4 grados? Hoy, no sólo comen comida caliente, hoy tienen el calor necesario para poder estar felices. Además, están felices de poder salir a un patio cubierto donde el hielo y la nieve no les hagan caer y donde el agua no impida que jueguen. Niños más felices porque las clases de apoyo les llevaron a buena marcha al mismo paso a nivel que los niños que gozan de más medios físicos pero los mismos medios humanos.
Juanjo, llegó la TDT antes de que la única forma de evasión de mucha gente desapareciera, haciendo un esfuerzo increíble para llegar y llegar a todo el mundo. Me consta porque  estuve allí viéndolo.
Tantas cosas que agradeceros.  Y sí, yo os reivindico frente quienes anteponen sus propios egos a las personas, frente a quienes piensan que lo más importantes somos nosotros mismos. Es obvio que no es así. También es obvio que muchas de esas mujeres, de esos viejucos y muchos padres nos reivindicaron dándonos las gracias con sus votos.
Muchos ciudadanos y ciudadanas están viendo que no, no es lo mismo el PSOE que el PP. Contad con esta compañera para seguir en esta lucha, que no es la nuestra, es la lucha por los ciudadanos que nos acompañaron y confiaron en nosotros.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Las mujeres maltratadas de Cantabria, solas ante el peligro. Y ante la muerte.

Hay días en los que una se queda perpleja comprobando hasta qué punto hay mujeres que poseen la sensibilidad hacia otras mujeres en la misma base de las posaderas.
El día 1 de Enero, Cantabria dejará de prestar asistencia a las mujeres maltratadas. Y no sólo a las mujeres, también a sus hijos. En caso de violencia de género contra mujeres sin recursos o sin otro lugar al que acudir, éstas no tendrán más opción que jugarse la vida en la ruleta de  la macabra suerte de la violencia de sus parejas.
La Consejera de Presidencia, Justicia y, desde este momento de Desigualdad, mujer, ha manifestado que las “víctimas de violencia de género han evolucionado y no necesitan casas de acogida”. Es verdad, han evolucionado, ya no quieren morir a manos de sus maridos, ex maridos o parejas. Quieren vivir con dignidad y sin golpes. Quieren sacar a sus hijos e hijas de una espiral de violencia abocada a una caja de pino.
La violencia de género ha producido más muertes que toda la actividad de la banda terrorista ETA a lo largo de su historia. Cuando la banda amenazaba, extorsionaba, mandaba anónimos, se entendió que aquellos que, ejerciendo su derecho democrático de tener ideas y de defenderlas en los órganos adecuados, estaban amenazados deberían ser protegidos. Y cada concejal electo socialista o popular, empresario, juez…llevaba una escolta de dos personas y un vehículo.
¿En qué momento ha entendido este país que la vida de una mujer molida a palos y bajo el palio de la muerte a palos, navajazos o tiros merece menos protección que cualquiera de nosotros por ser político?
Una mujer quemada, vejada, agredida, sin medios económicos, sin techo, sin familia, ¿dónde va? Pues según el Gobierno de Cantabria, el de esos conservadores de sus propias vidas y costumbres, a la suerte de la vida o la muerte porque no gustan de que tengan un lugar donde guarecerse y curar sus heridas.
Además, lo hacen al más puro estilo Diego, extorsionando y dejando en evidencia lo enfermo de odio que está con todo aquello que le suene a socialista, aunque fuera bueno.
Las cifras de atención a estas víctimas no son baladíes: 2.900 mujeres con sus correspondientes dramas, miedos y terrores.
¿Qué vamos a hacer con aquellas mujeres en el ámbito rural que, sin recursos y formación, vean cómo su vida corre peligro?
Señor Diego, la igualdad no es una foto del mismo número de hombres y mujeres de un gobierno. Tampoco lo es el llenarse la boca de palabras que en su boca quedan grandes, es demostrar una mínima sensibilidad para con la gente que sufre, es demostrar que se quiere educar a los niños en el respeto y la igualdad, pero usted elimina todos los programas que lo fomentan desde la escuela porque es más importante regalar al Torrevelo un millón de euros  y así permitir a su Consejero de educación darse golpes de pecho ante sus colegas Opusianos.
Usted se dio 100 días de plazo para cambiar Cantabria y hay que reconocerle el mérito de estar consiguiéndolo: más paro, la obra pública paralizada, subvenciones sin pagar, las mujeres maltratadas sin protección, las políticas de empleo en el baúl de los recuerdos,.
De seguir así, en otros 100, a Cantabria no la conoce ni la madre que la parió. Ya se encargará usted de acabar de rematarla en esta lenta agonía.
Firmado: una mujer.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Palabras, ¿de mentiras?

Estas fechas son las de los buenos deseos, propósitos y enmiendas. Las de los manifiestos, manifestaciones y las de las intenciones.
El caso es que este año, puñetera que estoy, me ha dado por leer manifiestos, discursos, deseos e intenciones varias y me he dado cuenta (creo que no soy la única) de que tenemos lo que nos merecemos porque ¡mira que tenemos baja la cota de exigencia!
Discursos vacuos de contenidos pero lleno de palabras que llenan espacios carentes de ideas y llenos de intenciones y, sobre todo, engolamientos que, si no fueran por lo preocupante de la situación, serían de risa.
Oír al Rey que la “justicia debe ser igual para todos”, refiriéndose, supongo, a su yerno es de risa. Juan Carlos, la justicia no es igual para todos. Hace tiempo que los españoles nos dimos cuenta de ello. No pagan lo mismo los banqueros que los pobres. No pagan lo mismo los violadores que los rateros y no pagan nada los curas pederastas para todo lo que pagan otros que sólo pretendían sobrevivir. Y es que, en este país, todos no somos iguales. Si sólo tienes que mirar a tu alrededor ¿ves a los 40 millones de españoles en veleros como el tuyo? ¿Observas las costas españolas jalonadas de mansiones al estilo Marivent?¿Te crees que el fondo de armario tipo de las españolas es como el de Leticia? ¿Crees que el dinero que te permiten vivir de manera privilegiada sale de un árbol del que manan billetes de 500 euros?
Cuanto más arrecian las dificultades, cuanto más se hacen visibles las diferencias entre los que lo tienen todo (y pagan menos por ello)y los que nada tienen (y a los que se les sangra sin piedad), hay discursos que se hacen obscenos. Se hablan de millones de euros, de cientos de millones de pesetas, con una ligereza que produce vómito. Se hablan de trajes regalados de montantes tales que alimentarían a familias enteras durante años o, simplemente, evitarían desahucios. Salen décimos premiados de loterías de hasta debajo de las aguas residuales y desparecen por el mismo retrete moral del que aparecieron sin que el hedor de las acciones hagan ni girar la cabeza.
Leía el mensaje que Rajoy ha mandado (o que alguien le ha escrito) mandándole un afectuoso saludo a los que perdieron la vida por la patria. Qué manera más poco afortunada de decir cosas sólo por la necesidad de quedar bien. Los que ya no están no reciben telegramas pero las familias que dejaron, agradecerían ayudas y no palabras.
Y los manifiestos, los que dejaron mucho PSOE por hacer, los que sí estuvieron allí y los que se esfumaron cuando el PSOE ya se fue de allí. Acabo de leer una declaración en la que se pide no prostituir ideas debatiendo sobre personas. Lo cierto es que los únicos que podemos prostituir algo somos las personas. Y algunos prostituyen  ideas, creencias y hasta el aire que respiramos si con ello se arrogan la cota de verdad de la que se creen dueños
Y es que, como decía antes, tenemos tan baja la cota de exigencia para con los discursos que una simple frase con sujeto, predicado y un par de complementos de nombre,  vacía de semántica es capaz de deslumbrarnos.
Y si los hechos son amores, pocos hechos para tanta palabra. Pocas intenciones prácticas para tanta nube de ideas que descargan granizos como puños como castigo. Demasiados profesionales de la política contra los demás y no con los demás. Demasiados pseudo poetas alabando oídos con falsas promesas.
El día que este país crezca y se entere que los Reyes Magos son los padres, nos acercaremos mucho a la Europa que admiramos y a la que queremos parecernos.
Mientras tanto, palabras, palabras, palabras…

jueves, 22 de diciembre de 2011

El Socialismo a través de mi ventana

Mirando al horizonte a este bello paisaje que me enamora, y respirando hondo, me pregunto una y mil veces en qué momento convertimos el Socialismo (con mayúsculas) en el bello arte de la disputa, que no debate. En qué momento las urdimbres sirvieron para montar una silla desmontada al más puro estilo Ikea y por qué extraña razón hay dirigentes que consideran idiotas a los militantes, afiliados, simpatizantes y potenciales votantes.
No tengo tan claro que sean tan necesarios tantos manifiestos, escritos, libelos, soflamas, epístolas y demás letras unidas en meas culpas más falsos de Judas para que los militantes se sientan consolados como la necesidad de algunos de expiar las culpas que más se padecen cuando  la posibilidad de utilizar la silla se aleja por la poca pericia en el proceso de montaje.
Los únicos que son conscientes de lo que realmente sucede en el PSOE no son los de muchoPSOEporhacer ni los cincuenta movimientos más que salgan de aquí hasta el Congreso. Son los militantes, los simpatizantes, los votantes, los desencantados, los cabreados, los indignados, los apesadumbrados, los mercadeados, los utilizados, los parados y sus réplicas en femenino. Es el grueso de la sociedad, harta de que los pasteles se cuezan en hornos que sólo manejan unos pocos y que son capaces de vender su alma al diablo con tal de seguir siendo cocineros. ¿Primarias? Por supuesto, pero antes, las ideas. Sí, esas que si hubiéramos tenido tatuadas en el hipotálamo no nos hubieran abocado a la debacle electoral
En este pequeño hueco de pensamientos y por qué no, de desahogos hoy quiero dar las gracias a mis compañeros de Vega de Pas. Viendo las actuaciones de algunos compañeros, me he dado cuenta de que ellos sí son el exponente del socialismo que nos acerca a la gente. Ese grupo humano que funciona con el combustible del apoyo, la unión y la solidaridad. El uno para todos y todos para uno. Nadie pide nada y todo el mundo se arroga el fracaso y el éxito. Todo el mundo baja al ruedo y levanta al que la dureza de la embestida tiró al barro. Ese EQUIPO leal, honesto, trabajador y del que me siento tan orgullosa.
No, Eugenia, siento decirte que estás equivocada. Muy equivocada. Yo no sé si en Cantabria los que están pretenden seguir y los que estuvieron quieren volver. Lo sabes tú que lo afirmas. Y lo sabes tú porque para mí no es creíble el papel de simple debate que quieres hacer suponer de tus palabras. Lo curioso de todo es que, algunos de los que están, os lo dieron todo. Todo. Os dieron sitio, lugar, voz, medios, oportunidades, un modo de vida…pero la posibilidad de que eso se disipe os pone en el mismo disparadero que el que sufre el fumador por el cigarro que no disfruta tras la cena.
Os malcriaron, eso es verdad. Y eso sí que lo podremos reprochar los que sin tener nada de todo eso, tuvimos que fraguar nuestros nimios éxitos  a base de trabajo, esfuerzo y equipo.
Aunque a estas alturas, y visto lo visto, no me cambio por ti. Fui educada políticamente en ambiente hostil pero en una familia que me dio el calor necesario para no perecer de frío. En este pequeño mundo, en este universo de personas ocupadas y preocupadas por los demás, los cuchillos no tañen, los insultos no son contra nosotros y los objetivos son claros.
No sé cuál es la estrella que os guía a muchos de los que os consideráis despojados de derechos que suponíais in eternum en este partido. Yo sí sé cuál es la mía, y te ofrezco compartirla, la lealtad a las personas, a las ideas, a la gente que confió y que confiará pero, sobre todo, a la gente que confía y a la que nos debemos.
No es el tiempo de nuestros egos, rabias, odios, inquinas, frustraciones y caprichos. Es el tiempo de los que nos llevaron un día a lo más alto. A ellos nos debemos. Hagamos que se vuelvan a sentir orgullosos de nosotros.