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miércoles, 7 de diciembre de 2011

Renacer, Regenerar Participar.


Empiezo este blog en el mejor momento, en el del RENACIMIENTO. Todos los fracasos suponen el inicio de nuevos éxitos si somos capaces de reconocer los errores.
A esta socialista convencida, le queda claro que no valen excusas vanas ni mirar hacia atrás para buscar culpables de lo que nos vino el 20N. No, sólo conseguiríamos hacernos trampas al solitario. Y a estas alturas, entramparnos a nosotros mismos, supondría una puntilla mortal de necesidad.
Los mensajes han quedado claros: los ciudadanos progresistas no quieren políticas conservadoras realizadas por los partidos de la izquierda. Ni hemos sabido ver la crisis, ni hemos sabido explicarla, ni hemos sabido decir ¡NO! a la tiranía de los mercados. Y la economía ha sido un alud que se ha llevado por delante todo lo demás. Porque nadie podrá negar nunca que el gobierno de Zapatero ha sido el de los avances en los derechos de las personas. Ha sido el gobierno de la PAZ, ha sido el gobierno de tantas y tantas cosas positivas…pero no hay nada que pueda con la crisis, con la angustia de quien no llega y con el miedo del que teme perder.
Es verdad que el PP se ha comportado como la hiena que acostumbra ser, pero eso es lo habitual y no nos tenía que haber cogido de sorpresa.
Es la ocasión para que renazcamos de nuestras cenizas. Probablemente la palabra que más he oído estos días es la de RENOVACIÓN  (aunque yo me inclino por pensar que muchos en realidad lo que buscan es una RECOLOCACIÓN). Y yo, sin embargo, coincido con mi amigo y compañero Odón Elorza en que deberíamos hablar de REGENERACIÓN de la política.
Volver a plantear un proyecto que consiga desbunkerizar  el partido, que elimine las cotas de poder irracional que no han hecho otra cosa que restar apoyos y capital humano a favor de quienes sólo buscaron la calidez de la seguridad personal, en detrimento del proyecto colectivo.
Erradicar la corrupción y no justificarla en modo alguno es otra de nuestras prioridades pero, sobre todo, PARTICIPACIÓN. Conseguir bajar nuestro partido a la calle, de donde nunca debió salir. Recuperar nuestro pasado obrero, nuestro pasado reivindicativo, nuestra movilización, los barrios, los núcleos urbanos, los rurales. Tendremos que volver a dar la voz a quienes apartamos y volver a enganchar a aquellos compañeros que se sintieron fuera de un partido que se tornó extraño para ellos.
No se trata de un cambio de cartas, de caras, de sillas. No, se trata de un cambio de modelo, de definir qué queremos y cómo lo queremos conseguir. Se trata, después, de decidir quién es la mejor persona para encabezar el proyecto.
Es hora de que los propios socialistas rechacemos a aquellos cuyos egos ahogaron a los que sí quisieron trabajar y que se premien los triunfos en vez de los fracasos. La grandeza de este partido es el capital humano del que dispone; un capital formado, informado, con criterio propio y con una capacidad de autocrítica que puede suponer una mejora constante.
La historia es un papel en blanco que se escribe con las líneas de la vida que nosotros trazamos.